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Cuando nuestra felicidad está supeditada en exclusiva a una persona, el sufrimiento es inevitable. La dependencia emocional se define como la necesidad extrema de carácter afectivo que una persona siente hacia otra en su relación con ella.  

En realidad, todas las personas estamos expuestos a serlo en algún momento o en alguna relación de pareja, momentos de grandes necesidades emocionales e inseguridades que hayan surgido por distintos factores, son especialmente proclives a despertar nuestras vulnerabilidades dependientes. Sin embargo, hay personas que, por su propia personalidad, están más predispuestas a establecer vínculos de dependencia emocional.

El dependiente emocional se caracteriza por un marcado déficit en la autoestima, un pobre autoconcepto y desvalorización; la creencia de no valer lo suficiente, de que el otro significativo es mejor y más confiable, por lo cual tiende a idealizarlo y a buscar en él/ella valía, apoyo y seguridad. Además, puede presentar dificultades para tomar decisiones y la necesidad de búsqueda de consejo continuo que le permita liberarse de la angustia que le produce la posibilidad de equivocarse. Así mismo, es común que la dependencia emocional se de en personas que encuentran poco sentido a la vida si no es estando en una relación, y que tienen dificultades para ilusionarse y disfrutar de épocas, actividades o proyectos individuales.

En muchos casos, la dependencia emocional también se asocia al miedo a la soledad. Las personas que la sufren tienen un gran miedo a estar solas y son incapaces de concebir su vida si no es al lado de su pareja sentimental, esto hace que numeras relaciones que no están funcionando se mantengan.

Para trabajar los impulsos de dependencia emocional, generalmente, se orientará el trabajo hacia un fortalecimiento de la autoestima y autonomía emocional de la persona dependiente, guiándola en la adquisición de una visión más realista de sí misma y del otro, identificando y evitando idealizaciones y negaciones, enseñarle a tolerar la soledad, ampliar su repertorio de actividades que no impliquen estar con su pareja y ayudarlo a evitar pensamientos obsesivos y conductas compulsivas, tales como la complacencia total y autosacrificio, las demandas excesivas de afecto y atención, el hipercontrol y los reclamos exagerados.

Es importante mencionar que es necesaria una evaluación idiosincrásica de la persona por parte de un profesional de la psicología para averiguar cuáles son los factores que están influyendo en el mantenimiento de sus conductas dependientes y así poder adaptar la intervención a sus necesidades específicas y dotarle de aquellas herramientas necesarias para manejar estas situaciones de una manera más funcional.

A continuación, se presentan algunas de las herramientas generales que pueden ayudar a controlar los impulsos dependientes: 

  • Demora tus necesidades hacia tu pareja. Aprende a no llamar, buscar, estar con él o ella instantáneamente y en cada momento en que percibes esa necesidad. Entrénate en demorar en ocasiones tus impulsos de cercanía o seguridad hacia él o ella.
  • No vivas a expensas de que ella o él te diga si puede o no hacer algo contigo. Ten iniciativa en planes propios que harás y disfrutarás independientemente de si los haces solo o sola, en pareja o con otras personas.
  • Revisa tus pensamientos y creencias, porque tu forma de pensar quizás te está jugando una mala pasada. Con la intención inicial de ayudarte, tus pensamientos pueden estar confundiéndote.
  • Recuerda tu vida cuando no estabas con esa persona. Conforme estés más cerca del extremo dependiente emocionalmente, más difícil será que la memoria te deje recordar aspectos positivos de ti y de tu vida cuando aún ni conocías a tu pareja. Aunque esos aspectos existieron, sólo podrán ayudarte si haces un esfuerzo en recordarlos y traerlos al momento presente.
  • Atiende y saborea el resto de los aspectos que existen en tu vida, fundamentalmente otras personas también importantes además de tu pareja, empezando por ti mismo o ti misma. Vuelve a disfrutar de tu espacio personal, dale importancia, enriquécelo.

Es muy importante aceptar con entereza que la pareja no puede ser la única, y en ocasiones, la principal fuente de seguridad y bienestar en nuestra vida. Ser consciente de esto nos ayuda a establecer relaciones más plenas, sanas, divertidas, adultas, y a construir autoestimas más adecuadas y estables.

No dudes en buscar ayuda profesional si crees que te puede ayudar a mejorar tu relación de pareja.

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